IA para producción de moda que cuadra pedido, albarán y factura de cada taller.

Para marcas que no cosen: compran el material, lo entregan a talleres y reciben producto terminado. El sistema lee los albaranes y las facturas que llegan por correo, los casa con cada pedido y avisa del material que falta y del encargo que va tarde, con el retraso habitual de ese taller ya contado.

Una marca que fabrica fuera vive de encargos: tantas unidades de cada referencia a tal taller para tal fecha, con su escandallo detrás. Lo acordado vive en un correo, lo que entró lo apuntó el almacén, el albarán lo trajo el transportista y la factura del proveedor llega a mes vencido agrupando varios albaranes. Cuadrar las cuatro cosas es una tarde al mes, y lo que no cuadra se descubre con la factura ya pagada.

La IA para producción de moda que montamos no sustituye tu Shopify ni la hoja donde llevas las producciones: se conecta a lo que hay. Antes ponemos por escrito cómo encargas, qué taller hace qué y cuánto suele retrasarse cada uno; sobre eso el sistema empieza contestando qué material falta y qué encargo va tarde, y solo después prepara pedidos y respuestas.

Cómo funciona

Qué entra, qué hace el sistema y qué revisa una persona.

Paso 1

Escribir cómo se encarga y a quién

Qué lleva cada escandallo, qué semiterminado forma parte de qué producto, qué taller admite qué, cuánto tarda de más cada uno respecto a la fecha planeada y quién decide cuando una tirada corta se monta en casa. Ese criterio hoy está en la cabeza de quien lleva producto y compras, y queda escrito para que se aplique igual en cada encargo.

Paso 2

Conectar pedidos, almacén, albaranes y facturas

Entran las líneas de pedido a taller y a proveedor, las entradas de stock que apunta el almacén, y los albaranes y facturas que llegan por Gmail en PDF o en foto y se extraen solos. El sistema casa cada línea de pedido con su albarán y cada albarán con su factura, y lo que no cuadra sale como aviso en vez de descartarse. El almacén sigue siendo quien da por recibido: un albarán nunca toca el stock, la recepción física sí.

Paso 3

Preguntar qué falta y qué va tarde

«¿Qué material falta para las producciones abiertas, contando todos los pedidos de compra vivos?», «¿qué encargos llegan tarde si este taller se retrasa lo que suele?», «¿qué facturas de proveedor no cuadran con lo que entró?». El sistema contesta con tus datos y quien lleva compras comprueba las respuestas antes de que actúe sobre nada.

Paso 4

Preparar pedidos, avisos y respuestas al cliente

Propone el pedido de material que evita la rotura, marca la factura que agrupa albaranes que no llegaron y, ante el correo de un cliente de Shopify que pregunta por su pedido, prepara la respuesta con el stock en casa y la fecha realista del taller que va a fabricar su talla. Cada acción empieza proponiendo y solo se hace sola cuando ha demostrado que acierta.

Qué ganas

Lo que cambia en moda y retail.

El material se pide antes de que pare el taller

La demanda de todas las producciones vivas se suma contra lo que hay en casa y lo que está pedido a proveedor. Lo que falta aparece con margen para pedirlo, no el día que llama el taller.

Lo que no cuadra avisa, en vez de pasar

Un albarán que cubre tres pedidos y una factura que agrupa cinco albaranes se cruzan línea a línea. La diferencia sale el día que llega el documento, no cuando la gestoría pregunta por esa factura.

Al cliente se le da una fecha que se cumple

La fecha que se promete no es la planeada del taller: es esa más el retraso que ese taller acumula de verdad. Quien contesta el correo ve si hay stock en casa, qué producción va a fabricar esa talla y cuándo llega.

El coste de cada colección, tal como se fabricó

Cada escandallo se compara con lo que de verdad se compró y se pagó de mano de obra, y una línea que lleva trabajo de otro proveedor avisa antes de contarse mal. El resultado por colección se mira en base imponible, sin rehacerlo en una hoja.

El método Lanzadia

Cuatro pasos para una integración progresiva y segura.

  1. 01

    Conocemos tu negocio

    Lo que hoy está en la cabeza de tres personas, por escrito: reglas, excepciones, quién decide qué.

  2. 02

    Centralizamos tus datos

    Conectamos el CRM, la facturación, el almacén, el correo. Sin migrar nada.

  3. 03

    Generamos informes

    El informe del lunes llega hecho. Y «¿qué clientes llevan dos meses sin comprar?» se contesta al momento.

  4. 04

    Tomamos acciones

    Contesta al cliente, emite la factura, reclama el cobro. Primero propone; con el tiempo, sola.

Ver el método en la home

Un escenario habitual · Moda y retail

De perseguir albaranes a saber qué falta antes de que falte.

Un escenario habitual: una marca de bolsos y accesorios con tienda en Shopify compra pieles, herrajes y forros, los entrega a dos talleres y recibe producto terminado. Las producciones viven en una hoja de cálculo, los albaranes llegan en foto por WhatsApp o en PDF por Gmail, y la factura del proveedor se paga a mes vencido sin que nadie la haya cruzado con lo que entró. Cuando un cliente escribe preguntando por su pedido, la respuesta se improvisa con la fecha que dio el taller, que casi nunca se cumple. Empezamos escribiendo qué lleva cada escandallo y cuánto se retrasa cada taller, conectamos Shopify, el correo y la hoja de producciones, y el sistema contesta «¿qué material falta?» antes de proponer un solo pedido. Nuestra intervención persigue un resultado concreto:

  1. 01Ningún taller parado por un material que se podía haber pedido: la falta aparece con las producciones abiertas delante
  2. 02Cada pedido casado con su albarán y cada albarán con su factura, y lo que no cuadra avisa el día que llega el documento
  3. 03Cada cliente que pregunta por su pedido recibe una fecha con el retraso real del taller ya contado
  4. 04El coste de cada colección se ve tal como se fabricó, sin reconstruirlo en una hoja a final de temporada
¿Te suena? Pide el diagnóstico

Preguntas habituales

Lo que nos preguntan antes de empezar.

Llevo las producciones en una hoja de cálculo y no tengo ERP. ¿Sirve igual?

Sirve, y es lo más habitual en una marca que fabrica fuera. La hoja se conecta como una fuente más, junto a Shopify, Gmail y Holded o la contabilidad que uses, y no hay que pasarla a ningún programa antes de empezar. Si tenéis algo hecho a medida, se conecta a eso.

Los albaranes me llegan en foto por WhatsApp. ¿Los lee?

Sí: la extracción lee PDF y foto, y lo que no consigue resolver queda como aviso para que alguien lo mire, no se descarta. El criterio es que todo cuenta y lo que está mal avisa, en vez de que nada cuente hasta que alguien lo confirme. Lo que sí revisa siempre una persona es la recepción física: un albarán nunca da por entrado el stock.

¿Cómo sabe cuánto se va a retrasar un taller?

Con el histórico de cada uno: fecha planeada frente a fecha real en los encargos anteriores. Con pocas producciones el margen es grueso y se dice así; con una temporada de historial ya sirve para no prometer al cliente la fecha en crudo. El taller no se ve por dentro; lo que se corrige es lo que la marca promete.

¿Cuánto se tarda en tener algo funcionando?

Depende de dónde vivan hoy las producciones, de cómo lleguen los albaranes y de qué deje exportar tu contabilidad; se sabe después de mirarlo. Lo primero suele ser tener el material que falta y los encargos que van tarde en una sola foto, antes de que el sistema pida nada. Lo que se documenta y se conecta se queda contigo aunque pares ahí.

¿Sustituye a la persona de producto y compras?

No. Le quita cruzar albaranes con facturas, sumar la demanda de material producción a producción y reconstruir el coste a final de temporada. Decidir a qué taller va cada encargo, aceptar un retraso o pagar una factura que no cuadra lo sigue haciendo una persona, con los datos delante.

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