IA para atención al cliente en moda que sabe si esa talla tira pequeña.
WhatsApp, los mensajes de Instagram y el correo entran en una sola bandeja, y cada respuesta sale con el pedido de Shopify, las medidas de la prenda y el seguimiento del transportista delante. Venimos de las redacciones de Vogue y YoDona: cómo habla una marca es lo primero que ponemos por escrito.
En una marca de moda, el cliente pregunta donde le pilla: contesta a una historia de Instagram para saber si la chaqueta tira pequeña, escribe por WhatsApp para cambiar la M por la S y manda un correo cuando el pedido no llega. Contesta quien puede, entre preparar paquetes y atender la tienda, abriendo Shopify, la web del transportista y la guía de tallas para cada mensaje. En rebajas y en cada drop se multiplican, y la duda de talla del sábado se contesta el lunes, cuando ese cliente ya ha comprado en otro sitio.
La IA para atención al cliente en moda que montamos no es un chatbot con respuestas de plantilla: trabaja sobre tu WhatsApp, tu Instagram, tu correo y tu Shopify. Antes ponemos por escrito cómo talla cada patrón, qué cambios se aceptan y cómo habla la marca; con eso el sistema empieza preparando respuestas para que las revise una persona, y solo después contesta por su cuenta lo que ya ha demostrado que contesta bien.
Cómo funciona
Qué entra, qué hace el sistema y qué revisa una persona.
Escribir cómo talla cada prenda y qué se acepta
Qué patrón tira pequeño y cuál holgado, qué se recomienda a quien duda entre dos tallas, hasta cuándo se cambia una prenda de rebajas, quién aprueba una devolución fuera de plazo y qué no diría nunca la marca. Hoy lo sabe quien lleva años contestando; queda escrito para que se conteste igual un martes que en pleno Black Friday.
Conectar los mensajes con el pedido
Entran WhatsApp, los mensajes de Instagram y el correo, o Gorgias y Zendesk si ya los usáis, junto con los pedidos de Shopify, el stock por talla y el seguimiento del transportista. Cada conversación aparece con el pedido, la talla comprada y lo que ese cliente cambió otras veces, y quien atiende comprueba que cliente y pedido casan antes de que el sistema conteste nada.
Preguntar qué se pregunta y qué se cambia
«¿Qué prendas reciben más dudas de talla?», «¿qué mensajes de esta semana siguen sin contestar?», «¿qué referencias se cambian siempre por una talla más?». El sistema contesta con vuestros mensajes y vuestros pedidos, y quien lleva la atención comprueba que acierta antes de dejarle escribir a un cliente.
Contestar tallas, envíos y cambios
Prepara la respuesta a la duda de talla con las medidas de esa prenda, contesta dónde está el pedido con el seguimiento delante y tramita el cambio de la M por la S si queda stock. Al principio cada respuesta la aprueba una persona; la queja, la prenda que llegó con tara y la devolución fuera de plazo le llegan siempre a ella, con el pedido y la conversación ya reunidos.
Qué ganas
Lo que cambia en moda y retail.
La duda de talla se contesta antes de comprar
Quien pregunta por Instagram si el vestido tira pequeño recibe la respuesta con las medidas de esa prenda mientras todavía tiene el móvil en la mano. La talla que se acierta a la primera es un cambio que el almacén no tiene que preparar.
En rebajas, la bandeja se vacía cada día
En campaña casi todos los mensajes preguntan lo mismo: cuándo llega, qué talla coger, cómo se cambia. El sistema contesta esos en el momento y a quien atiende le quedan los que necesitan criterio.
El cambio de talla, en la misma conversación
El sistema mira si queda la S, prepara la devolución con el transportista y deja la prenda nueva apartada sin que el cliente salga de WhatsApp. Quien prepara los paquetes recibe el cambio ya apuntado en Shopify.
Sabes qué prenda confunde con la talla
Las dudas y los cambios se cuentan por referencia, así que se ve qué patrón despista y qué ficha necesita otras medidas. Producto lo tiene delante antes de repetir esa prenda la temporada siguiente.
El método Lanzadia
Cuatro pasos para una integración progresiva y segura.
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Conocemos tu negocio
Lo que hoy está en la cabeza de tres personas, por escrito: reglas, excepciones, quién decide qué.
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Centralizamos tus datos
Conectamos el CRM, la facturación, el almacén, el correo. Sin migrar nada.
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Generamos informes
El informe del lunes llega hecho. Y «¿qué clientes llevan dos meses sin comprar?» se contesta al momento.
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Tomamos acciones
Contesta al cliente, emite la factura, reclama el cobro. Primero propone; con el tiempo, sola.
Un escenario habitual · Moda y retail
Del mensaje de Instagram que se contesta el lunes a la talla resuelta antes de comprar.
Un escenario habitual: una marca de moda con tienda en Shopify y un punto de venta atiende a sus clientes por WhatsApp, por los mensajes de Instagram y por correo, y contesta la misma persona que prepara los pedidos. Las dudas de talla que entran el fin de semana se contestan el lunes, los cambios se apuntan en una hoja y, cuando un pedido va con retraso, la fecha que se da es la que alguien recuerda. Empezamos escribiendo cómo talla cada prenda, qué cambios se aceptan y cómo habla la marca; conectamos los tres canales con Shopify y con el transportista; y el sistema prepara respuestas para revisar antes de contestar una sola por su cuenta. Nuestra intervención persigue un resultado concreto:
- 01Ninguna duda de talla espera al lunes: se contesta con las medidas de esa prenda mientras el cliente decide
- 02Cada «¿dónde está mi pedido?» recibe el estado real del envío, no un enlace de seguimiento
- 03Los cambios de talla se tramitan en la conversación y llegan al almacén ya apuntados
- 04Las quejas y las devoluciones fuera de plazo llegan a una persona con el pedido y el historial delante
Preguntas habituales
Lo que nos preguntan antes de empezar.
Contestamos desde el móvil de la tienda y desde Instagram. ¿Hay que cambiar de herramienta?
No. Instagram, el correo, Shopify y el transportista se conectan como están, y si ya usáis Gorgias, Zendesk o la bandeja de Shopify, el sistema trabaja dentro. Lo único que suele cambiar es el número de WhatsApp: tiene que pasar a la API de WhatsApp Business, que es la que permite conectarlo. Qué deja hacer cada pieza se ve en el diagnóstico.
¿Va a contestar como un robot a una clienta de toda la vida?
Contestaría así si no supiera nada de la marca. Antes de escribir a nadie documentamos cómo habláis, qué no diríais nunca y cómo se trata a quien compra cada temporada, y el sistema ve el historial de esa clienta antes de contestar. Venimos de redacciones de moda, de Vogue y de YoDona, y el tono es lo que más miramos.
¿Qué pasa con los datos de los clientes y con el plazo de devolución?
Las conversaciones y los pedidos se quedan en vuestras herramientas; el sistema los consulta para contestar y no los copia a otro sitio. El desistimiento de 14 días y vuestra política de cambios se escriben al principio y se aplican igual en todos los canales. Quien escribe sabe desde el primer mensaje que le contesta un asistente, y puede pedir una persona.
¿Cuánto se tarda en tenerlo contestando?
Depende de cuántos canales haya, de si el número de WhatsApp ya está en la API y de cómo esté la guía de tallas, y no lo sabemos hasta mirarlo. Lo habitual es empezar con el sistema preparando respuestas que aprueba una persona, y soltarle primero las preguntas de envío. Lo que se escribe sobre tallas y cambios se queda con vosotros aunque paréis ahí.
¿Sustituye a la persona que atiende a los clientes?
No. Le quita contestar lo mismo una y otra vez: dónde está el pedido, cuánto tarda un cambio, qué talla coger. La clienta enfadada, la prenda con tara y la excepción que conviene hacer a quien compra cada temporada las sigue llevando ella, con el pedido y la conversación delante.
Diagnóstico gratuito · 45 min
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